Los Wichis


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Introdución


La inculturación es el proceso por el cual una persona sale de su cultura, sin dejar de ser lo que es, para ir hacia el otro no para destruir lo diferente y diverso, sino para dejar de ser distante. En el camino se fortalecen mutuamente las identidades, y los unos y los otros se hacen nosotros en la dignidad que reconoce al otro como otro y en el amor que los une en el nosotros. Rompe esquemas coloniales y monoculturales.

La inculturación es también actitud. Es silencio frente al otro para observar, aprender, admirarse y valorarlo como otro. Es respecto hasta de aquello que uno no entiende. Es crítico ante el desvalor y las relaciones de dominación que también existen en el otro. Es diagonal y a la vez que escucha también denuncia. Es fortalecedor de identidad. Es camino que se hace con despojo y sandalias.

Ser persona humana supone reconocer al otro. No como carente, excluido o marginado en primer lugar. Sino simplemente como otro.

No hay proceso de liberación si desconocemos que cada pueblo y cada cultura tiene sus códigos, sus mitos y conceptos muy presente y no perimidos, sus normas de vida, su idioma donde prevalece toda su cultura, su concepción de la economía, la política, del derecho, su belleza, su canto y su arte. Reconocer al otro es entrar cuerpo y alma en el otro, sabiendo que a partir del otro se inicia la gran aventura del dialogo, de la interculturalidad, donde uno se nutre del otro y se alegra de descubrirse mutuamente en la desnudez, y la transparencia de la vida, la transformación y la fiesta. En esta manera de estar uno descubre su identidad propia, su alma con sus bellezas y con su mal, y hace que el otro sea más otro y que uno sea más uno, como los distintos hilos de la yica, que son diferentes pero, relacionados, crean belleza y utilidad.

Mucha gente llega al aborigen con buena intención y corazón sincero. El problema es cuando una persona va y llega con algo completamente armado porque cree que los indígenas como todos los pobres no saben, no sienten, no entienden. Hay personas y gente que cree, aunque lo disimulan, que los indígenas no son personas. Las mayores dificultades las ponemos nosotros y no ellos. Y una de esas dificultades es nuestra postura etnocéntrica y monocultural. El primer enemigo que tiene un agente externo en las comunidades indígenas es su propio etnocentrismo. Es el enemigo mortal de toda acción educadora, cuando pienso que mi cultura es la única referencia válida, que todo lo demás debe estar subordinado a mi forma de ser, de pensar y de actuar.

La distancia pierde la distancia por el camino donde los pueblos se abrazan, dialogan y viven la interculturalidad. Es el camino donde nos damos cuenta del otro que somos, y del nosotros que somos con los otros.


Grupo Originario WICHÍ:

El pueblo Wichí habita las cuencas de los ríos Pilcomayo, Bermejo e Itiyuro , que nacen en los Andes y corren en dirección sudeste por la serranías subandinas y la llanura chaqueña hasta desembocar en el río Paraguay. En el marco del Gran Chaco, el territorio Wichí abarca la mitad occidental del área conocida como el Chaco Central, por donde pasa el trópico de Capricornio. Es una región subtropical semiárida donde el clima varía de forma marcada según la época.
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La economía propia de los Wichí consiste en la cosecha estacional de recursos
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naturales por medio de diversas técnicas de caza, pesca, recolección y cultivo. Siguiendo un ritmo de trashumancia periódica, aprovechan los recursos disponibles en distintos momentos del ciclo anual. La pesca, tanto en los ríos como en las aguadas interiores, es principalmente una actividad de la época seca, mientras que la recolección de la miel se realiza principalmente en la época de lluvias. La recolección de productos vegetales por parte de las mujeres cubre el periodo que va desde fines de la época seca hasta fines de la época de lluvias, durante la cual cosechan los frutos de los cultivos familiares(sandía, zapallo, maíz, poroto, batata).

En los tiempos en que los Wichí manejaban su medio ambiente, la vegetación comprendía diversas formaciones boscosas entreveradas con pastizales. De acuerdo a las condiciones del suelo, la cobertura forestal exhibía grandes diferencias en cuanto a su composición y estructura, tanto a nivel del extracto arbóreo como del sotobosque. Hoy en día, como consecuencia del saqueo de recurso promovido por el sistema económico no indígena – el sobrepastoreo, la explotación forestal, la prospección petrolera y la deforestación indiscriminada con fines agroindustriales – el hábitat Wichí se ve afectado por la desertificación, la perdida de la biodiversidad y la proliferación de especies invasoras. Un ecosistema milenario y la economía de un pueblo preexistente están agonizando.

En la era prehispánica, las tierras del Gran Chaco se compartían entre 16 pueblos indígenas, de los cuales los Wichí mantienen relaciones con cuatro. Según estimaciones demográficas, hay más de 50.000 personas de habla wichí, distribuidos en un territorio que cubre una superficie de aproximadamente 100.000 Km. Si bien se constata una tasa de natalidad pujante-síntoma de una resistencia demográfica al etnocidio- los Wichí actualmente tienen una mayor expectativa de vida. Ellos mismos reconocen que, como consecuencia del empobrecimiento de la economía y salud propias, “ya no nos quedan ancianos”.

La principal área de distribución es el norte argentino, pero también hay trece comunidades wichí en el sudoeste boliviano, sobre la margen del río Pilcomayo. Los Wichí que viven en la Argentina están subdivididos por una serie de límites geopolíticos-provinciales, departamentales y municipales-pero esos límites, igual que la frontera internacional Argentina-Bolivia, se desdibujan con respecto al sistema con que la sociedad Wichí se organiza. La organización social de los Wichí transciende los límites interpuestos, conformando una extensa red de comunidades interrelacionadas por vínculos de parentesco y matrimonio.

Los Wichí se ven cada vez más afectados por la ganadería merodeadora de los criollos, pero ellos resisten confiando en su propia recuperación futura. Miran más allá, hacia un tiempo en el que estarían libres de la colonización para ellos y su descendencia.

Los Wichí confieren identidad cultural a su territorio al “dar nombres a la tierra”. El uso consiste en asignar topónimos a los sitios significativos del entorno. Lo cual convierte el espacio en un territorio culturalmente organizado. En promedio, las tierras ocupadas por una comunidad Wichí abarcan tradicionalmente un área de 100km y disponen de unos cuarenta topónimos. Para evitar confusiones, los Wichí no duplican los topónimos, como también evitan repetir los nombres personales.
La llanura chaqueña habitada por los Wichí es un terreno cuya superficie es casi totalmente plana. En esta inmensidad prácticamente si relieve, el menor accidente topografico, ya sea una elevación o una depresión , es destacado con un nombre.

Para los Wichí, las crisis vitales son el parto y el duelo. Se incluye, además la menstruación, entendida como ”un parto fallido”. Luego de dar a luz –ya sea a un niño, en el caso de la menstruación, “solo sangre”- las mujeres deben quedarse dentro de sus viviendas porque la sangre derramada les produce un olor a pescado . Paralelamente, los deudos no deben salir del ámbito de su vivienda hasta que no haya finalizado la descomposición del cadáver del pariente muerto –un periodo de hasta tres meses- pues durante ese tiempo están infectados con el olor fétido del difunto. En otras palabras, los que están afectados de un olor a muerte no deben entrar en contacto con el mundo exterior, ya sea a través de la caza, la pesca, la recolección, la búsqueda de agua o incluso una visita a otra comunidad. La norma tiene como objetivo el de evitar la contaminación del ámbito natural.

Las adolescentes, cuando llegan a la pubertad, pasan por un rito de iniciación, ya sea en forma individual o de pares, que las convierte en mujeres.
El rito iniciatorio que “forma a la mujer” consiste en un periodo de reclusión que, en principio, se extiende a lo largo del mes que separa los dos ciclos menstruales.

Encerrada en una choza de reclusión, la adolescente con monarquía queda “invisible”, porque” no se quiere que observe el mundo”. Hoy en día, con la adopción de viviendas de cuatro paredes, se la oculta detrás de una manta colgada en una de las esquinas de la casa. De noche puede dormir afuera, si hace calor, pero tiene que volver adentro antes del amanecer. Come maíz hervido al mediodía y toma poco agua, para que se acostumbre al hambre y la sed. Se dice que la frugalidad le confiere resistencia vital, aumentado así sus perspectivas de una larga vida.

La compañía de una anciana, contribuye también a la longevidad otorgada por el rito. Su presencia es el único contacto social con que cuenta la adolescente durante su aislamiento. La anciana le administra una forma de tratamiento homeopático. Hace que ésta ingiera alimentos venenosos para fortalecer sus defensas.

Durante su tiempo de abstinencia, la menstruante se dedica a trenzar chaguar. Es la ocupación arquetípica de las mujeres Wichí, simbólica del vínculo que las une con la sociedad de los hombres. Según la narrativa, fue mediante una soga de chaguar que las primeras mujeres descendieron desde su morada celestial para acceder al mundo terrestre de los hombres.

Los Wichí conciben al ser humano como un cuerpo ocupado por una voluntad. La voluntad es tanto un órgano metafísico del cuerpo como un ser espiritual independiente. Si bien la voluntad y el cuerpo se complementan como espíritu y materia, la relación entre ambos es asimétrica. Es decir mientras que la voluntad es un elemento indispensable del cuerpo, el cuerpo es un mero instrumento de la voluntad. El cuerpo es el medio por el cual la voluntad actúa en el mundo fisico. Desde el punto de vista Wichí, “mi voluntad emplea a mi cuerpo”.
Los Wichí ubican a la voluntad en el corazón, Es ahí donde un chamán observa si un enfermo ha perdido su voluntad o no .
Además del corazón ubicado en el pecho, donde esta asentada la voluntad, los Wichí consideran que hay un corazón dondequiera que se sienta el pulso. Existe así un corazón en la ingle, en la axila, en la pantorrilla. Con ésta idea, los Wichí dicen que la perdida de sangre que resulta de una herida en cualquiera de aquellos corazones –como consecuencia de un flechazo la mordedura de una piraña- causa la muerte como si fuera una herida en el corazón del pecho.
El corazón principal es como la médula de un árbol, en el sentido que constituye el “núcleo” del cuerpo.

El proceso de socialización de los Wichí se dedica a eliminar la agresividad. Consecuentemente con sus objetivos apacibles, la crianza de los niños no es autoritaria, ya que una educación en la no violencia debe abstenerse de la fuerza física, incluso los gritos.

Mientras que la voluntad individual se sitúa en el corazón. La voluntad social está conectada con el centro del cuerpo, un espacio ubicado en la región lumbar. Decir que una persona” tiene un centro” equivale a decir que tiene buena voluntad. De igual modo, la facultad de “ser consciente del centro” es un sinónimo de la de “ser consciente de la buena voluntad”, expresión que implica la conciencia moral, la capacidad de entender el bien y el mal.

Los Wichí dicen que una persona muere cuando “llega su tiempo”. Morirse es dejar la tierra, en el sentido físico y espiritual. El cuerpo desaparece, sepultado en la tierra o colocado sobre una plataforma que se construye en las ramas de un árbol ubicado en la selva. El espíritu se sustrae.


Sus viviendas

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Wichis en la actualidad en su choza

Son chozas hechas con ramas y Nylon negro, que les proveen como protección en la recolección de porotos. Sus costumbres son nómades muchas familias se trasladan constantemente en el Monte, en busca de comida (caza, recolección y pesca), o leña para vender en el pueblo, que en algunos casos se encuentra cerca de los asentamientos. Esta es una sus formas de subsistencia. La otra y fundamental es la creación de artesanías con fibras vegetales especialmente con hilos de hojas de Yaguar: las famosas yicas, bolsas y adornos con elementos de la naturaleza y figuras de animales del monte. El hilo lo tiñen con la resina del algarrobo, que da color negro y marrón, colores característicos de esta clase de artesanías.

Origen


Muchos antropólogos les atribuyen origen patagónico (pámpido) aunque con indudables influjos y aportes amazónidos y ándidos lo cual se ve reflejado en sus tallas: sus estaturas son generalmente menores que las de otras etnias __chaquenses__ de la familia pámpida.


Lengua


Su lengua forma parte de la familia lingüística mataco-guaycurú, subfamilia mataco-mataguayo. Este grupo incluye a otras etnias: chorote, maká, chulupí, mataguayo y __vejoce__. En cuanto a éstos últimos su filiación con los wichí actuales (hacia 2006) es tan estrecha que se los considera simplemente como una parcialidad étnica.
En 1961 se señala la existencia de tres dialectos wichís:
  • dialecto vejoz (o wehwos): hablado en Embarcación (Salta). Son los wichís del Bermejo (los del Pilcomayo los llaman lokotaj).
  • dialecto güisnay (o weenhayey: gente desconocida): hablado en el este de Salta (Mosconi, Tartagal, Misión La Paz) y el oeste de Formosa (Departamento Ramón Lista). Son los wichís del Pilcomayo.__[__1__]__
  • dialecto noctén (u oktenai): hablado en Bolivia.


Sociedad


Ya en el siglo XVI habían adoptado un sedentarismo casi completo, poseyendo paraderos y asentamientos en las orillas de los ríos. Formaban comunidades relacionadas por parentesco; cada una de éstas estaba administrada por un jefe anciano y un consejo comunitario de varones que gobernaba cada aldea (huef o huet). Varias comunidades o grupos parentales formaban parcialidades. Sus viviendas eran chozas (huep) construidas con ramas, teniendo forma de cúpula de 2 a 3 m de diámetro en cada una de las cuales convivían los integrantes de una familia. La familia era generalmente monógama aunque los caciques solían tener más de una mujer. Las familias se agrupaban en bandas u hordas de caza que aceptaban la autoridad de un cacique. Estas bandas, también llamadas tribus, variaban en cantidad de individuos y se desplazaban en busca de lugares con buena caza, pesca y frutos vegetales. Se instalaban por lo general en lugares altos y cerca de los ríos y lagunas.

Cultura


La cultura wichí es una de las culturas del Gran Chaco, con características similares a la de las demás etnias de pueblos originarios por su relación con la naturaleza: el contacto permanente con el monte, el río, los pájaros.
En la etapa de subsistencia del pueblo wichí, los sonidos y cantos de la naturaleza tuvieron un lugar muy destacado en las luchas y en las conquistas. Los cantos y las danzas eran protagonizados por los chamanes y algunas personas con capacidades muy especiales para proteger a los humanos de seres extraños. Vivían así en armonía con la naturaleza como parte de la misma creación. Para la cultura wichí, los sonidos y todo lo que hace ruido está relacionado con la vida. Por eso tienen mucha importancia para la subsistencia de las familias. La pesca, la marisca, la recolección de frutos del monte y las actividades hechas por las manos de las mujeres wichí son actividades que se acompañan por cantos y por sonidos de la naturaleza para alentar o comunicar buenos o malos mensajes. Estas actividades están protegidas según normas establecidas por los integrantes de la comunidad.
El canto, que expresa tristeza, alegría o búsqueda, pertenece a cada clan familiar y es con el mismo que el clan se identifica. Se escuchan a veces cantos de pájaros imitados por personas para atraer y elegir la presa. Se oyen mujeres y varones que entonan melodías cuando un ser querido está enfermo o para conservar en la memoria a personas que fueron importantes por las actividades en las que tuvieron participación. Todo esto es parte de la cultura wichí de la zona, y como toda cultura aborigen, tiene además el recurso de la lengua oral, una riqueza cultural que muchas veces no se refleja en la expresión escrita por ser una lengua ágrafa desde hace muchos siglos. Sin embargo, son un pueblo con capacidad de transmitir, de generación en generación, lo propio de su cultura.
En este sentido, las capacidades de expresión artística constituyen un recurso estratégico para fortalecer y avanzar en la defensa de la identidad de cada wichí y de la pertenencia al clan familiar.

Alimentación


Su agricultura antes del siglo XX apenas superaba el estadio de la horticultura, ya que pese al influjo ándido indicado mantenían (y aún hoy practican) el modo de producción cazador-recolector. Su sustento principal era la caza, la pesca y la recolección. Es así que mientras las mujeres se dedicaban al cultivo de pequeños zapallos, todos en cuanto les fuera posible se dedicaban a la recolección estacional de cocos de palmera (pindó, yatay y caranday), algarroba, porotos cimarrones, tuna, tasi y miel.
Los ciclos de obtención de recursos alimentarios significaron que organizaran su calendario de un modo circular: el inicio de año (okä nek' chum) se celebraba ritualmente en el tiempo que corresponde al mes de agosto, desde ese inicio de año sucedía la estación llamada nawup ("luna de las flores"), luego le seguía desde noviembre la yachup ("luna de las algarrobas"), tras ésta a fines del verano austral venía la estación lup ("luna de las cosechas"), siguiéndole la fwiyeti(up) ("luna de las heladas").
Como entre muchos otros pueblos cuyo modo de producción ha sido hasta hace poco principalmente el cazador-recolector la situación ecológica de interdependencia con los animales es tal que los wichí suelen darle el calificativo de "hermanos" a los animales.
Sus utensilios y artefactos eran principalmente de madera (por ejemplo los "palos de labranza" que mantenían alguna semejanza con las llakta de los pueblos ándidos), aunque realizaban obras de cestería, cerámica, piedra pulida y textiles como las yika o bolsas de caraguatá (Bromelia hieronymi) también conocida como chaguar) muy usado para confeccionar sus elegantes morrales y bolsos llamados yiska.

Saberes y creencias


Su sistema de creencias ha sido incluido por los antropólogos en el animismo y el chamanismo, rendían culto a los seres de la naturaleza y poseían la noción de un ser superior (Tokuah o Tokuaj) que regía al mundo.

Historia


Desde fines de la década de 1870 comenzaron a ser reducidos por el hombre blanco, siendo forzados a trabajar en la recolección de algodón, la zafra de la caña de azúcar o a desempeñarse en obrajes forestales como hacheros. En 1915 llegaron misioneros ingleses que los convirtieron al anglicanismo: tales pastores se retiraron en 1982 durante la Guerra del Atlántico Sur, lo que permitió a los wichí recuperar varios de sus rasgos culturales previos y organizarse como comunidad, de modo que en 1986 oficialmente se admitió el bilingüismo en las escuelas de la región que habitan. Durante el siglo XX sus condiciones de vida han sido casi las de la indigencia, subsistiendo con el cultivo de pequeñas parcelas, la recolección, caza y pesca de los degradados recursos chaqueños, o la venta de artesanías de gran valor artístico y técnico (los varones realizan tallas en madera de guayacán, las mujeres producen tejidos de caraguatá y pequeñas cerámicas). Como los integrantes de otras etnias indígenas argentinas, los wichí se han acriollado en gran medida y muchos de sus integrantes han migrado a zonas urbanas en donde suelen estar ubicados en las barriadas humildes. Muchos de los wichí han sido convertidos al protestantismo de los grupos llamados evangelistas, pentecostales y bautistas.

Técnicas Artesanales


El Chaguar


(Bromelia hieronymi, Bromelia serra)
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Planta de Chaguar

El chaguar es una planta alimenticia y textil que puede encontrarse en todo el chaco salteño, y cuya fibra ha sido utilizada desde tiempos inmemoriales por los Wichí. Está en el corazón de su identidad cultural.
El chaguar es una actividad netamente femenina. Las mujeres, en pequeños grupos, salen al monte a cosechar, ellas desfibran la hoja, ellas hilan, tiñen y tejen.
Las Wichí conocen bien los lugares donde encontrarán chaguar. De cada chaguaral solo eligen aquellas plantas que tienen el tamaño y la calidad requerida.
Eligen las hojas, sacan las espinas, y las pelan, separando las fibras de la parte externa. Luego la fibra es limpiada machacándola, raspándola y remojándola en agua una y otra vez. Cuando está limpia se la seca al sol por uno o dos días.
Se tiñe el hilo, usando diversos tintes (negro, marrón, gris, rojo son los más usuales) preparados en base a plantas del monte. Y finalmente, se hace el tejido.
Las Wichí tejen sus yicas en forma de malla apretada trabajándolas con una gruesa aguja de madera, dos palos plantados en el suelo y un hilo tirante entre ellos; sobre éste hace una primera hilada de lazada con la cantidad de mallas necesarias para el tamaño de la yica a confeccionarse. Después hace una segunda vuelta entrecruzando los hilos de tal modo que sin apretar el nudo queda la malla abierta.
Los típicos dibujos que tejen combinando diferentes colores reciben nombres tales como “codos”, “lomo de avestruz”, “caparazón de tortuga”, “cuero de lampalagua”, “frutos de doca”, “dedo de carancho”, “pata de corzuela”, “pata de loro”, “cuero de yarará”, “pata de zorro”, “pecho del pájaro carpintero”. 

Las semillas


Las mujeres Wichí fabrican a base de semillas y palitos numerosos trabajos como collares, pulseras, aros, cortinas, yicas, cinturones y adornos. Entretejiendo semillas con fibras de chaguar y adornando con bolitas de barro y conchas. Obtienen diseños muy originales verdaderamente poco vistos.
Las especies de árboles y arbustos de la zona provén las semillas necesarias para hacer numerosos diseños, intercalando tipos y posiciones de semillas y palitos.
Las semillas se entraman utilizando hilo de chaguar para enhebrarlas el que confiere gran resistencia al tejido que se forma. Árboles y plantas de las que se extrae semillas para artesanías.
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Artesanía Wichi



Amenazas actuales


Los wichí han vivido tradicionalmente de la caza, la pesca y la agricultura básica. Desde el principio del siglo XX, partes significativas de su tierra ancestral han sido ocupadas por foráneos, y lo que antes era pradera se convirtió en desierto debido a la deforestación, la introducción de ganado y más recientemente a la introducción de la soja. En 1998 un estudio, realizado a base de investigaciones de fotos por satélite por un estudiante licenciado de la universidad Clark de Worcester, Massachussetts, mostró que entre 1984 y 1996 un 20% del bosque había desaparecido.
Los wichí se vieron afectados por la recesión de 1999 a 2002, pero su autosuficiencia económica relativa, su aislamiento geográfico y la falta de reconocimiento por parte de las autoridades disminuyó mucho la crisis, que fue restringida a la inflación de precios de ciertos productos que no pueden producir (como azúcar y carne roja, reemplazables por miel salvaje y pescado) y a problemas de suministro de medicinas y asistencia sanitaria.
Durante muchos años los wichí han luchado por obtener títulos legales para la tierra de la que son propietarios, y que constantemente se ve invadida y expoliada por ganaderos no indígenas y agricultores.
Sus reclamaciones territoriales principales están en dos grandes zonas de territorio público al este de Salta, conocidas como Lote 55 (unos 2.800km²) y Lote 14. Según la ley, los derechos de los wichí a esta tierra han sido reconocidos, pero el Gobierno provincial de Salta no ha tomado ninguna medida práctica para aplicarla.
A principios de 2004, el gobierno de Salta decidió retirar el estatus protegido de la Reserva Natural de General Pizarro, una zona de 250km² en el departamento de Anta donde vivían 100 wichí, y vender parte de la tierra a dos empresas privadas, Everest SA y Initium Aferro SA, para deforestarla y plantar soja. Después de meses de quejas, de lucha legal y una campaña patrocinada por Greenpeace, el 29 de septiembre de 2005 (después de una presentación en un programa popular de televisión) un grupo de artistas, actores, músicos, modelos, grupos ecologistas argentinos y representadores wichí lograron una reunión con Alberto Fernández, el jefe de gabinete, Héctor Espina, director de la Administración Nacional de Parques, y Néstor Kirchner, el presidente mismo. El Gobierno nacional prometió discutir el asunto con el gobernador de Salta, Juan Carlos Romero.
El 14 de octubre de 2005, la Administración Nacional de Parques y el gobierno de Salta firmaron un acuerdo para crear una nueva zona protegida nacional en General Pizarro. Comprimida la reserva a unos 213km², los wichí tendrán el derecho de utilizar sólo 22km² y serán dueños de 8km².
La organización en defensa de los derechos indígenas Survival International desarrolla desde hace años una campaña para conseguir apoyos internacionales para las reivindicaciones de las asociaciones wichí.


Despojo y represión

Cuentan las crónicas de los conquistadores del siglo XVI que cuando las tropas españolas invadieron las tierras que hoy forman el continente americano, antes de atacar militarmente a los pueblos originarios buscaban conferenciar con ellos para convencerlos de la imposibilidad de salir triunfantes en una confrontación bélica. Si los conquistadores lograban someter a los dueños de las tierras ahí terminaba el problema, pero si la resistencia de aquellos era fuerte, entraban en acción los militares y si no era suficiente, lo hacía la iglesia, para convencerlos del pecado de oponerse a la voluntad divina, por el cual podían ser duramente castigados.
Ahora los mecanismos de despojo son más refinados. El capital transnacional no necesita invadir los territorios nacionales donde se encuentran los recursos que se propone saquear porque sus propios gobiernos les allanan el camino; y si sus habitantes oponen alguna resistencia entran en acción los cuerpos policíacos. Claro, la cosa no se presenta tan descarada. Antes de recurrir a esos métodos utilizan otros por los cuales los despojados a veces no sienten tanta repulsión, porque de tanto escucharlos les parecen buenos: el desarrollo y el Estado de derecho. El abuso que se ha hecho de estos conceptos tan dúctiles permite su utilización en cualquier sentido, sin que sus usuarios se preocupen por aclarar lo que quieren decir con ellos. ¿Para qué? si entre menos claro sea lo que con ellos se expresa menos compromisos generan.
Así, en los últimos años venimos escuchando que el gobierno impulsa megaproyectos para "promover el desarrollo" de los habitantes de las regiones donde se implementan, entre ellas las de los pueblos indígenas. Arropados en el discurso del desarrollo se impulsa el Plan Puebla Panamá, el Corredor Transístmico, y el Corredor Biológico Mesoamericano, entre los más sonados, pero junto a ellos hay planes turísticos que los despojan de su patrimonio cultural y sus playas. Estos planes y programas son la expresión concreta de las nuevas formas de despojo del capital. Por eso cuando la gente se da cuenta que los mentados megaproyectos la perjudica, reacciona, se organiza y protesta. Entonces los gobernantes y los dueños del capital idean formas de someter a los inconformes, ofrecen beneficios a los líderes para que abandonen la lucha y se pasen de su lado, y simulan tener voluntad de respetar algunos de los derechos violados, siempre y cuando no pongan en peligro sus planes. Si todo eso no resulta suficiente, reprimen. Es entonces cuando entran en juego las policías de todos tipos y hasta el ejército.

Ésa es la realidad que vienen viviendo los pueblos indígenas desde las reformas neoliberales del salinismo hasta la fecha, y que cada día que pasa se profundiza más. La misma que padece gran parte de la sociedad mexicana. En los años recientes quedan como constancia de ella la represión a los alter mundistas en Guadalajara, ordenada por el hoy secretario de Gobernación cuando era gobernador de ese estado; la instrumentada contra los opositores a la minera San Javier, en San Luis Potosí; la de los ejidatarios que luchan contra la presa La Parota, en Guerrero; la sufrida por los habitantes de San Salvador Atenco, por oponerse a que en sus tierras se construyera un aeropuerto; la de los habitantes de Montes Azules, en Chiapas que se oponen a que sus recursos naturales sean saqueados; la que sufren los rarámuris, en Chihuahua, por oponerse al saqueo de sus bosques; la desatada contra la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca, por exigir que se vaya el gobernador...
Desde el Estado justifican el uso de la fuerza apelando a que respetan el Estado de derecho, cuando en realidad lo que defienden es el derecho del Estado. Lo anterior no es un simple juego de palabras: una se relaciona con la aplicación que el Estado hace sobre los ciudadanos de las leyes que éste crea para su protección, mientras la otra nos remite al sometimiento de los órganos estatales a su propio derecho, donde las leyes regulan y controlan el equilibrio de los poderes estatales y los actos de los gobernantes, exigiendo además que las leyes sean creadas atendiendo a procedimientos de participación popular y con respeto a valores sociales y derechos fundamentales. En otras palabras, el Estado de derecho debe ser el medio para limitar la actuación de los gobernantes, no de los gobernados.
Frente a estos hechos a los pueblos no les queda otra opción que la resistencia al despojo y la represión. Como en los tiempos de la Conquista. Pero la situación es muy anómala y mal haríamos en acostumbrarnos a ella. Le tocaría a las autoridades corregir el rumbo, sujetando sus actos a los mandatos de las leyes y tratando a los ciudadanos como sus representados, no como súbditos a los que hay que someter. De no hacerlo, el gobierno corre el riesgo de que poner a los pueblos indígenas y la sociedad en general en una situación en que, apelando a su derecho de legítima defensa, tengan que protegerse del Estado porque éste no respeta los derechos ciudadanos, que son una de sus principales razones de ser.
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Wichi herido por balas debido a un desalojo

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empresa Víctor M. Contreras entró a la comunidad para realizar obras para la ampliación del tramo Campo Durán-Pichanal del GN




RESEÑA HISTÓRICA WICHI Llamado Mataco por los conquistadores sus orígenes provendrían del Gran Chaco desde las selvas cercanas al Amazonas. La llegada del español, quebró la continuidad histórica de esa cultura. La Palabra Mataco es de origen guaraní y significa (animal salvaje) pues se los consideraba inconquistables por lo aguerrido, la palabra wichi cuyo significado Lo que tiene vida se debe tal vez a que su hábitat selvático era un lugar ideal de caza y pesca lo que provocaba que otros pueblos buscaban entrar a su territorio a cazar por la abundancia de alimentos tanto animales como vegetales, su ubicación se encuentra en el Chaco y parte de Salta.

Hacia el siglo XVI, esta etnia conformaba comunidades complejas y vivían en armonía con su ambiente natural; cultivaban la tierra, cazaban, recolectaban, pescaban, comerciaban entre sí y crecían en paz o en un clima bélico, según las circunstancias. En particular la conquista por los españoles en el siglo XVI, afectó profundamente su sistema de vida, los caballos traídos de Europa, desconocidos hasta entonces, se incorporaron a su vida a partir del siglo XVII y se convirtieron en un factor clave y desequilibrante de su cultura.

En el siglo XVII los españoles realizaron numerosas expediciones militares contra los indígenas, las cuales partían de los que es actualmente la provincia del Tucumán y atravesaban el Chaco en dirección a la hermana República del Paraguay, con la finalidad de abrir una ruta entre ambas regiones. Ello ocasionó importantes desplazamientos de aborígenes. Los guaycurúes, expulsados del límite occidental del Chaco, al pie de las sierras subandinas, se establecieron mayoritariamente sobre el Bermejo y se mezclaron con pueblos culturalmente afines que vivían allí.

A comienzos del 1800 eran llevados como esclavos a los terratenientes o a los ingenios azucareros de Tucumán, también los cristianos (anglicanos, evangelistas y católicos) siguieron con la penetración evangelizadora.

Las primeras incursiones de los conquistadores en territorio Wichi se produjeron provenientes de Bolivia. Hacia el año 1884 con la expedición del General Benjamín Victorica los aborígenes pierden su territorio, que pasa a quedar bajo la jurisdicción del estado, y se ven obligados a transformarse en trabajadores de los que ellos consideran invasores.

Para consolidar el dominio se establecieron fuertes militares cuyo asentamiento fue prioritariamente en territorio chaqueño. Ésta modalidad primó desde el año 1870 y hasta 1917.

Comienza entonces una era de explotación intensiva de los bosques que proveyeron de durmientes para construcción de la red ferroviaria sumando así al despojo territorial, la destrucción y depredación de los recursos naturales.

En la Actualidad si bien continúan manteniendo una economía familiar en base a la caza y recolección de frutos, se ha abierto perspectivas laborales en torno a la educación formal dando lugar a la inserción como maestros aborígenes, enfermeros del monte, auxiliares contables, desempeñando cargos en instituciones del medio, entre ellas Municipalidades, Instituto del Aborigen Chaqueño, Escuelas, Hospitales, Registros Civiles; a lo que deben sumarse la fabricación de ladrillos y la venta de artesanía (alfarería y tejidos), siendo éstas actividades esporádicas y poco rentables


REPORTAJE A DINO SALAS, Wichi que llego a la Corte Suprema de la Nación, para expresar lo que estaba pasando en el Chaco salteño con la tala indiscriminada:

Dino Salas, wichi: "Digo el impacto que causa el desmonte".

"No hay control sobre la desforestación".
Publicado el 17/02/2009 en “Cambio Climático” Cambio climático
Por Primicias Rurales.



Uno de los voceros que habó ante la Corte Suprema de Justicia para pedir que se "detenga" la tala indiscriminada en el Chaco Salteño, Dino Salas, aseguró que el impacto del desmonte es a nivel general y que "no hay control con la deforestación".


El martes:
"Me dijeron que los jueces son siete, no sé cuántos estarán,
si me preguntan les diré del impacto del desmonte a nivel general,
en toda la provincia, en la salud y que no hay control sobre la
deforestación", dijo ayer mientras preparaba su discurso.
Plaza de Mayo.
Hoy, una quincena de organizaciones de "aborígenes, criollos y
entidades civiles" que integran la Mesa de Tierra hablaron en un
acto que desarrollaron en la Plaza de Mayo.
En la Plaza organizaron actividades en un "anfiteatro" y
pasarán la noche hasta mañana a las 10:00 en que concurrirán a la
Corte Suprema de Justicia para la audiencia pública con el
Gobierno de Salta.
"Nosotros venimos a defender nuestros derechos: el bosque
nativo", explicó Dino, un wichi de edad indefinida pero de
convicciones firmes.
Considera que aproximadamente "con los hermanos chiriguanos, y
otras etnias, son unas 12 mil familias que viven en la zona del
bosque nativo: "unas 50 mil personas".
"Estamos volviendo al monte porque es mucha la necesidad y allí
tenemos no solamente para hacer yicas (bolsas) sino que también
hay productos, plantas medicinales frutas, que nos alimentan, la
algarroba, sacha sandía y el meloncillo", explicó.
La sacha-sandía es un arbusto pequeño de flor blanca y pequeña.
El fruto tiene el tamaño de una naranja.
También somos cazadores pero "lo hacemos con todo cuidado,
viendo las estaciones de la reproducción de los animales, en ese
momento se frena la caza de los bichitos del monte".
"Tenemos el puma, la corzuela, el chancho, la charata, el loro,
el ñandú", detalló
Dino también cuenta que entre los "hermanos" hay familias que
son "pastoriles".
"Mañana contaremos nuestra realidad", advirtió.
En el lugar se solidarizaron entidades gremiales de Parques
Nacionales enrolados en la "defensa de los Recursos Naturales" y
la Asamblea de Religiosos y Religiosas de la Iglesia Católica.
Además concurrió Omar Barchetta, secretario gremial de
Federación Agraria Argentina, entidad que respalda los reclamos.
Gregoria López, nativa de la región expresó a NA: "el desmonte
es un peligro para todo el país y queremos advertirlo".
La Corte Suprema hizo lugar a fines de 2008, a un pedido para
que cese de la tala de bosques en forma "provisional", en los
departamentos de San Martín, Orán, Rivadavia y Santa Victoria,
donde el gobierno salteño había dado autorizaciones en el último
trimestre de 2007.


Video a cerca de Wichis y Tobas en el Chaco, por telenoche http://www.eltrecetv.com.ar/telenoche/nota/pueblos-originarios-wichis-y-tobas-en-chaco
Telenoche

Pueblos originarios - Wichís y Tobas en Chaco